8 Versos para adiestrar la Mente. Una interpretación actual

Todo ser humano, si se lo propone, puede ser escultor de su propio cerebro”.

-Santiago Ramón y Cajal

Premio   Nobel de Medicina, 1906


 Escritos hace 800 años por el Maestro tibetano Langri Tangpa (1054-1123), Los Ocho Versos para Adiestrar la Mente (Loyong Tsik Guiema), resumen las enseñanzas claves sobre la sabiduría, o conocimiento intuitivo, y el método, o medios hábiles para neutralizar comportamientos negativos que nos llevan a experimentar dolor y sufrimiento. Su propósito es luchar contra dos obstáculos en la evolución del ser conciente:

  1. Balancear los pensamientos de autoestima y el sentimiento de egoísmo- egocentrismo, cultivando el altruismo y la compasión hacia los demás
  2. Superar el ego o aferramiento al yo

El valor humano más profundo es la compasión, no con la  connotación de lástima hacia los demás seres sintientes sino como un sentimiento afectuoso y de compromiso. Necesariamente para sentir compasión debe haberse desarrollado empatía, y cuando esto ocurre no serás capaz de lastimar al otro bajo ninguna circunstancia.

Al trabajar  sobre nuestra mente entendiendo los propósitos de los 8 versos, se valora la importancia primordial que tiene la consciencia, o la mente, en la vivencia de nuestras experiencias de felicidad y de sufrimiento.

Debemos entender  la felicidad y el sufrimiento como estados mentales intervenibles y elegibles. Este último considerado como un estado mental indisciplinado, manifestado en el diario vivir a través de sentimientos y actos negativos que nos hacen sufrir a nosotros y a los demás

 Como gran maestro de sabiduría, Langri Tangpa entendió en su época, que estos versos de enunciado tan sencillo, y redactados bajo la simbología budista, harían cambios transcendentales en la personalidad de quien los asumiera en su lucha para construirse una vida mejor.  Algo parecido a lo que  ocurrió a Moisés cuando entregó los 10 Mandamientos de la Ley  al pueblo hebreo, perdido física y moralmente en un desierto y que a través de siglos han orientado el comportamiento del mundo occidental. Entregar principios de vida a las comunidades ha sido una necesidad de los  líderes  a través de la historia, (el Código de Hamurami, Decretos de Ashoka, etc.), como una manera de influir en sus comunidades.

 VERSO 1

Pensando en que todos los seres sentientes

son aún más valiosos que la joya que colma los deseos,

con el fin de alcanzar el supremo propósito,

pueda yo siempre considerarles preciosos.

Interpretación: Cultivo el amor y compasión hacia todos los seres sintientes considerándolos a todos indiscriminadamente como muy valiosos, por encima de mis pasiones y sentimientos. Esta apertura mental, desarrolla también sentimientos ecológicos, y amor hacia la naturaleza.

VERSO 2

Dondequiera que vaya, con quienquiera que esté,

pueda yo sentirme inferior a los demás y,

desde lo más hondo de mi corazón,

considerarles a todos sumamente preciosos.

 Interpretación: Desarrollo la compasión, la empatía y altruismo hacia los demás humanos, trabajando en mi yo. Supero esta actitud cuando admito que a veces pierdo  y otras gano, pero que todo es enseñanza de vida.

 VERSO 3

Que sea yo capaz de examinar mi mente en todas las acciones,

y en el momento en que aparezca un estado negativo,

ya que nos pone en peligro a mí mismo y a los demás,

pueda yo hacerle frente y apartarlo.

 Interpretación: La auto observación y conciencia permanente, me permite disolver sentimientos apasionados o actos turbulentos. De todos en lo que más debo trabajar es en la ira (que en el fondo es miedo); es la emoción más peligrosa, el sentimiento más destructor. Hoy en día es la emoción que menos adaptación permite porque me impulsa a pelear y tenemos armas rápidamente letales a nuestro alrededor. Debo trabajar y trabajar en transmutarla.

 VERSO 4

Cuando vea a seres de disposición negativa

o a los que están oprimidos por la negatividad o el dolor,

pueda yo considerarlos tan preciosos como un tesoro hallado,

pues son difíciles de encontrar

 Interpretación: Considero valiosa a toda persona huraña o iracunda, ya que al observarlos aprendo de ellas. La interacción diaria con los demás es el mejor escenario para poner a prueba mi evolución mental.

VERSO 5

Cuando otros, impulsados por los celos,

me injurian y tratan de otros modos injustos,

pueda yo aceptar la derrota sobre mí,

y ofrecer la victoria a los demás.

Interpretación: Trabajo en no responder con similar actuación ante las personas envidiosas o celosas. Uno domina sus silencios y no sus palabras. Los celos son una versión de la envidia. Estoy abierto a otras experiencias; el enemigo de hoy puede ser un colaborador del mañana. Sitúo mi autoestima más allá del agravio.

 VERSO 6

Cuando una persona a quien he ayudado,

o en quien he depositado todas mis esperanzas

me daña muy injustamente,

pueda yo verla como a un amigo sagrado

Interpretación: Pongo a prueba mi paciencia y ecuanimidad, cuando un amigo no haya valorado el bien que le he podido ofrecer.  Pienso siempre en la naturaleza humana

VERSO 7

En resumen, que pueda yo ofrecer, directa e indirectamente,

toda alegría y beneficio a todos los seres, mis madres,

y que sea capaz de

tomar secretamente sobre mí todo su dolor y sufrimiento.

 Interpretación: Doy lo mejor de mí siempre. Comparto con otros la totalidad de las cualidades que poseo, la alegría, el conocimiento,  las virtudes, las acciones positivas. Y aprendo a entender sus estados mentales.

 VERSO 8

Que no se vean mancillados por los conceptos

de los ocho intereses mundanos

y, conscientes de que todas las cosas son ilusorias,

que puedan ellos, sin aferramiento, verse libres de las ataduras.

Interpretación: Me hago  consciente del carácter ilusorio de todos los fenómenos  y cosas que me rodean. Sin aferramiento, disfruto de ellas

 

Fuente: Loyong, Para adiestrar la mente, S.S. el XIV Dalai Lama.

Interpretación moderna: Marleny Carreño, Md.

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