Mobbing o acoso laboral

El hostigamiento en el trabajo,  por jefes, pares  o empleados

El arte de dirigir consiste en saber cuando se debe abandonar la batuta para no molestar a la orquesta.  Herbert Von Karjan

 

 

En la era de la comunicación el acoso ha sido tipificado en distintos ámbitos, y es así que han surgido nuevos términos; Bullying, para el ámbito escolar, Ciberbullying en internet y Mobbing para el laboral.  La diferencia entre esta variedad de acoso y los otros,  es que en el mobbing, el hostigamiento puede producirse entre pares o entre un superior y uno o varios subordinados

La incidencia poblacional del acoso laboral se calcula que se encuentra entre el 10 y el 15% del total de los trabajadores activos. Se ha visto un aumento en relación a la crisis económica actual

Fue Heinz Leymann, doctor en Psicología del Trabajo y profesor en la Universidad de Estocolmo, el primero en definir el término “mobbing”, en 1990, durante un Congreso sobre Higiene y Seguridad en el Trabajo. “Mobbing”: “Situación en la que una persona ejerce una violencia psicológica extrema, de forma sistemática y recurrente y durante un tiempo prolongado sobre otra persona o personas en el lugar de trabajo con la finalidad de destruir las redes de comunicación de la víctima o víctimas, destruir su reputación, perturbar el ejercicio de sus labores y lograr que finalmente esa persona o personas acaben abandonando el lugar de trabajo”.

Clases de acoso laboral

  • Horizontal: acoso entre pares. Entre compañeros del mismo rango.
  • Descendente: acoso de parte del jefe hacia uno o varios de sus empleados. Es la más habitual de las variedades.
  • Ascendente: acoso de parte de los subordinados hacia su jefe. Puede ocurrir cuando llega al puesto un jefe nuevo.

Características generales del acoso en el trabajo

  • El acoso se lleva a cabo en privado o ante testigos que no pueden o no quieren  reaccionar ante las vejaciones que recibe su par.
  • La víctima entra en la constelación del estrés crónico y minusvalía.
  • La víctima  entra en indefensión, se debe a que no podría contar con ninguna persona de testigo si denunciase la situación, en algunos casos  por miedo a ser las próximas víctimas

Heinz Leymann, nombró 45 indicadores que pueden servir para detectar si se sufre mobbing por parte de superiores o pares. Éstos pueden resumirse en varios puntos destacables:

  • La comunicación hacia el acosado es tóxica: Se grita, se le exige  y siempre se le habla en tono alto.
  • Sufre amenazas indirectas, escritas o verbales.
  • La víctima sufre discriminación a nivel laboral respecto al resto de sus compañeros.
  • Se ridiculiza la vida personal, sexo o raza, en privado o público
  • No se le asignan trabajos acordes con la capacidad, experiencia o rango laboral.
  • Se le obliga a realizar una tarea innecesaria, en demasía, poco o a retirarse algunas horas después de su horario laboral todos los días.
  • Se excluye al acosado de las reuniones de trabajo, se finge que no existe. Es “invisible”.
  • Se prohíbe a los compañeros mantener conversaciones con el acosado.
  • La víctima recibe proposiciones sexuales e insultos.
  • Complot para que el trabajo del otro sea mal visto
  • Se guarda o esconde información para que el otro no la tenga y de esta manera violentar su desempeño laboral (obstaculización)
  • Critica continuamente su trabajo, sus ideas, sus propuestas o soluciones;
  •  Ridiculiza su trabajo y sus resultados ante los demás trabajadores”.
  • Asignación de proyectos u objetivos en plazos imposibles de cumplir
  • Cambia constantemente de parecer sobre las decisiones que implican el trabajo del subordinado o colaborador.
  • Le crea confusión, malestar y una desorientación total

Fases del mobbing

Leymann también sistematizó el acoso laboral en cuatro fases:

  1. La primera es la llamada “fase de conflicto”, suele durar poco y se produce cuando comienzan a producirse conflictos interpersonales entre el acosador y la víctima. Podría describirse como el “caldo de cultivo”.
  2. Del simple conflicto se pasa a la “fase de estigmatización”. El acoso está permanente y continuado. La víctima se aísla y ha desarrollado la constelación del estrés crónico.
  3. La siguiente etapa es la de “intervención de la organización”, en la que el acoso llega a afectar al funcionamiento de la empresa o institución. Es el momento de la actuación de la dirección para solucionar el conflicto. Puede ser favorable o desfavorable para el afectado.
  4. La última fase es la de “expulsión o marginación”. El acosador ha logrado su objetivo,  Se culmina con la eliminación del trabajador ya sea a través de su aislamiento, su despido con indemnización o con una baja indefinida.

El acosado entra en 4 fases: Desconcierto, auto-recriminación, rebeldía y depresión.

Perfil del acosador

Los rasgos más comunes son: Ansias  de poder, incompetencia, envidia, controlador, falta de transparencia, mentira y manipulación. Además rasgos psicopatológicos como el narcisismo, la paranoia y crueldad. No desarrollaron empatía ni compasión. Muestran falta de respeto, de consideración y de compresión en su trato con los demás.

Según el profesor Iñaki Piñuel, el acosador es un “psicópata organizacional, que emplea técnicas de ataque sutiles, manipula el entorno para conseguir aliados entre los compañeros de trabajo, o su silencio ante esa situación. Intenta trepar rápidamente para desde esa posición ejercitar mejor su acoso“. Marie-France Hirigoven,  psiquiatra y psicoanalista francesa, afirma que los paranoicos consiguen el poder por la fuerza, mientras que los perversos lo toman mediante la seducción. Ambos son manipuladores y destructivos, y por lo tanto, acosadores en potencia. La mayoría de las veces los acosadores necesitan a las víctimas. Es decir, ellos son tan poco eficientes y tienen tantas carencias que necesitan a los colaboradores más brillantes para sacar adelante el trabajo. Pero tras este “uso” de la víctima, ya no les interesa reconocer su valía y desprestigian a las personas.

Perfil de la víctima y las consecuencias

La mayoría de los afectados por mobbing suelen ser trabajadores brillantes. También pueden ser personas con cierta ingenuidad, y afectivas en el trato con los demás. Parece que estas características tan positivas en el perfil de cualquier trabajador, son percibidas o entendidas como una amenaza para ciertos jefes superiores e inferiores, o para sus compañeros, o son causa de envidia desmedida, y el detonante que desencadena el comportamiento acosador. Por tanto, si observan que la víctima da síntomas de desesperación y de disgusto, insistirán en su estrategia de acoso y derribo con mayor intensidad, ya que los resultados les indican que están consiguiendo su propósito.

La víctima de mobbing va entrando en minusvalía y  en un espiral de estrés que lo lesiona física y mentalmente,  manifestado por fobias, pesadillas y enfermedades psicosomáticas. El  deterioro emocional  puede llevarlo al alcoholismo, cambios de personalidad, tomarse la justicia en sus manos o incluso al suicidio Se calcula que uno de cada cinco suicidios en Europa está relacionado con el mobbing.

Muchas víctimas no saben identificar realmente lo que le está pasando y, en otras ocasiones, el miedo a perder el trabajo, hace que aguanten las vejaciones y desarrollen una indefensión aprendida debido al rechazo y a la impotencia que sienten. La indefensión de la víctima proviene de la pasividad de los testigos de la violencia, que permiten la destrucción de otro ser humano de manera indignamente cobarde.

Actuación ante casos de mobbing

En estos casos, es importante buscar pruebas o testigos de lo que está pasando, alertar a la mayor cantidad de gente posible sobre el acoso y no asustarse, sino enfrentar la situación y denunciarla; ya con la persona de rango superior al acosador o en instancias  legales. Hay que actuar siempre y no resignarse ni aguantar

Es casi seguro que la víctima del acoso  requiera asistencia psicológica y médica para superar las afecciones desarrolladas por el estrés crónico al que fue sometido.

By Marleny Carreño, Md.

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