Aprenda a superar los problemas en poco tiempo

¿Le gustaría dejar de ser una persona  neurótica y aprender a disfrutar de la vida? El psicólogo Rafael Santandreu nos cuenta cómo lograr este cambio

 

Una ración adecuada de la denominada “psicoterapia breve”, una de las variantes más modernas de la Psicología, propone trabajos cortos, de sólo unas diez semanas de una duración, pero muy intensos y con resultados espectaculares.

Varias cucharadas de las “enseñanzas para ser personas fuertes y felices frente a la adversidad”, surgidas de la mente de personajes como Stephen Hawking, el físico británico en silla de ruedas debido a una dolencia degenerativa.

Unos toques de cambio radical en la visión del mundo, para hacernos más ecológicos: menos exigentes con nosotros mismos, con los demás y con el planeta.

Son los ingredientes básicos, o herramientas de cambio personal, útiles para alejarse de la neurosis cotidiana y abrazar el disfrute de la vida, que propone el prestigioso psicólogo y psicoterapeuta español Rafael Santandreu, en su reciente libro ‘El arte de NO amargarse la vida’.

Con estos ingredientes, Santandreu ha elaborado un método para cambiar y transformarse a uno mismo comprobado por más de dos mil estudios que avalan su eficacia y que se diferencia de otros libros de autoayuda, que en su gran mayoría –señala el autor- “no sirven, son sólo una colección de ideas bonitas”.

Libros que en algunos casos puede ser nocivos, según Santandreu, porque “añaden más exigencia a las mentes de la gente, cuando en realidad una de las claves de la salud mental consiste en no exigir tanto a los demás ni a la vida misma”.

“Muchos ciudadanos están todo el día haciendo cosas frenéticamente, porque creen que deben ser grandes profesionales, buenísimos padres, tener una gran vida social o familiar, estar en forma, vestir a la moda, ser atractivos, tener una casa muy hermosa y ¡mil cosas más!. Eso o son unos fracasados”, señala.

En cambio Santandreu, propone “aceptar nuestros límites y estar orgullosos de ellos. Es mucho más importante la armonía que la superación personal, porque estamos enfermos de querer más y más. Así que bienvenidos sean mis fallos: soy humano y fallaré toda mi vida. Esta aceptación orgullosa de mis límites me dará paz mental. Se trata de una especie de ecología mental”.

En una entrevista el ex redactor-jefe de la revista “Mente Sana” y actual profesor en el Colegio de Médicos de Barcelona (noreste de España), que ha estudiado y trabajado con uno de los psicólogos más importantes del mundo, el italiano Giorgio Nardone, nos explica las claves de su nuevo “método progresivo para convertirse en alguien fuerte a nivel emocional”.

CLAVES PARA VIVIR EN VEZ DE SOBREVIVIR

–¿Por qué nos amargamos la vida?.
— Respuesta: los seres humanos empleamos tres maneras básicas de amargarnos la vida: exigirnos a nosotros mismos más de la cuenta; exigir exageradamente a los demás; exigir al mundo que sea de determinada forma que no es. Así es como nos volvemos “neuras”: depresivos, ansiosos, irritables o vergonzosos en exceso. Y sí, se trata de algo que hacemos nosotros solitos. El ser humano tiene cierta tendencia genética a amargarse.

P. ¿Y realmente podemos cambiar esas actitudes?.
R. Absolutamente. Yo lo compruebo cada día en mi consulta de Barcelona. Se necesita llevar a cabo un trabajo intenso, pero se puede. En realidad, este libro pretende ser una herramienta para todos aquellos que no puedan pagarse un buen psicólogo y que deseen hacer el trabajo por su cuenta.

P. Uno de los objetivos de su libro consiste en ayudar a la persona a “ser fuerte a nivel emocional” ¿Qué significa eso?.
R. Significa ser bastante estable, estar alegre la mayor parte del tiempo, que no te afecten demasiado las adversidades, ser capaz de disfrutar de las pequeñas cosas de la vida y relacionarte bien con los demás. Los más fuertes que he estudiado lo consiguen incluso en situaciones muy adversas, como en medio de una guerra o ante una enfermedad grave.

P. ¿En qué consiste su método progresivo para lograr el anterior objetivo?.
R. Consiste en aprender a pensar de una forma diferente a la que lo haces normalmente. Las personas fuertes interpretan siempre lo que les sucede de forma constructiva. Para hacerlo tienes que cambiar tu estructura de creencias básicas acerca de la vida. Consiste en cambiar de filosofía vital de manera profunda. Un joven paciente mío lo describía así: “¡Tienes que girar la cabeza 180 grados!”.

P. ¿Cuál es la “mala filosofía de vida” que nos causa problemas emocionales?.
R. Existe cierta tendencia humana a convertir deseos en necesidades. Por ejemplo, “como me gustaría mucho tener un hijo, necesito absolutamente tener un hijo. Si no lo consigo, soy una fracasada sin remedio”. Siguiendo esa tendencia, podemos convertirnos, sin darnos cuenta, en personas que exigen continuamente, y, como consecuencia, se quejan y se amargan sin cesar. La peor filosofía personal es aquella que nos convierte en ‘quejicas’ profesionales.

P. ¿Podría mencionar algunos “principios de vida diferentes” que nos hacen fuertes y felices?
R. Tienes que decirte a ti mismo algo que se decía mucho San Francisco de Asís: “Necesito muy poco para ser feliz”. Tienes que aceptar a las personas con sus múltiples fallos: esfuérzate realmente en ello. Intenta no exigirte demasiado: todos tenemos carencias y no pasa nada. Trabaja buscando la diversión y no el cumplimiento de la obligación.

P. Otra de las claves que menciona en su libro es el diálogo íntimo de cada uno
R. Exacto: la gente más sana y positiva tiene el hábito de no exagerar las adversidades. Las personas ansiosas o depresivas, sin darse cuenta, se ponen mal a sí mismas con lo que se dicen en su interior. Pero se les puede enseñar a cambiar.

P. Afirma que la sociedad actual produce neurosis y ‘terribilitis’
R. En efecto. La prueba es que cada año aumenta la incidencia de las diferentes enfermedades psicólogicas. La sociedad de hoy nos transmite unos mensajes que calan en nosotros y nos hacen débiles: produce “terribilitis”. Y la gente joven lo tiene más difícil porque maman esos mensajes desde pequeños. Cada vez vemos a más niños y adolescentes con debilidad a nivel emocional.

P. ¿Puede darnos algunos ejemplos de adversidades que afrontamos con “terribilitis” y cómo nos afecta esto emocionalmente?
R. La clave de la estabilidad emocional es el diálogo interno, lo que te dices a ti mismo. Si te despiden del trabajo y te dices: “¡Eso es terrible, no lo puedo soportar!”, te vas a poner ansioso y deprimir. Si te deja tu esposa y te comes el coco cada día con frases del tipo: “Ya no voy a ser feliz: me ha destrozado la vida”, lo vas a pasar muy mal. Todo ese diálogo terribilizador tiene un correlato emocional inmediato: depresión, ansiedad, etc. Atención: tú puedes dejar de ver las cosas de esa forma tan negra: déjate de tonterías y esfuérzate seriamente para cambiar ese disco rayado.

CREENCIAS NOCIVAS, REVESES INEVITABLES

P. ¿Cómo valora las etiquetas psicológicas clásicas de deprimido, ansioso, estresado y otras?.
R. No las empleo porque dan la idea de que las personas tenemos enfermedades emocionales inamovibles que necesitan de fuerte medicación, y eso, lo puedo asegurar, no es verdad.

P. ¿Cómo lo explica?
R. Nadie es depresivo: simplemente, a veces, tenemos un diálogo interno terribilizador. Si cambiamos ese diálogo, cambian también las emociones. Yo les digo a mis pacientes que terribilizan, eso es todo. Y añado que pueden dejar de hacerlo.

P.En su libro menciona una serie de creencias irracionales que contribuyen a amargarnos la vida. ¿Cómo podemos desactivarlas?
R. Algunas de esas creencias son: “Necesito tener alguien que me ame, de lo contrario ¡qué vida más triste!“, “debo tener un piso en propiedad porque, si no, soy un muerto de hambre”, “si mi pareja me pone los cuernos, no puedo continuar con esa relación porque es una cosa terrible“, “el progreso siempre es bueno y consiste en tener más cosas, oportunidades, inteligencia…” o “la soledad es muy mala y nos hace desgraciados”.

P. ¿Todo se resume en ellas?
R. No. Son sólo cinco creencias irracionales típicas, pero hay muchas más. Básicamente, te puedes convencer a ti mismo de que no necesitas tener a alguien que te ame a tu lado, que te sea siempre fiel, tener un piso en propiedad, estar acompañado, etc. Quizás sea interesante tener cada uno de estos bienes, pero no es indispensable para tener una vida realmente buena. Puedes trabajar para intentar conseguirlos, pero no los conviertas en obsesiones: si nos tienes, mala suerte, pero sigue disfrutando de la vida.

P. Señala que a lo largo de nuestra vida tendremos inevitablemente una cantidad enorme de problemas
R. Se ha calculado que los seres humanos tienen unas 20.000 pequeñas adversidades a lo largo de su existencia: se estropea el coche en la autopista, te tuerces el tobillo andando, pierdes la cartera… Hay que tenerlo en cuenta para no amargarse, porque esto no se puede evitar, aunque seas eficiente o responsable. Lo que decíamos antes: o aceptas esta realidad y dejas de exigirle a la vida o te conviertes en un cascarrabias.

P. ¿Podría ofrecer algunos puntos de las filosofía de Hawking  que puedan sernos útiles para afrontar dichas adversidades?
R. Hawking no se queja jamás. No se lo permite. Pase lo que pase. Al mismo tiempo, busca continuamente las oportunidades de mejora: siempre hay caminos de crecimiento y realización. Y, por último, tiene los ojos bien a abiertos a las maravillas de la vida: aprender, amar, gozar de las pequeñas cosas… Todos podemos sintonizar nuestra mente para que haga lo mismo. Tras la terapia, mis pacientes dicen medio en broma que se han hecho del club de Stephen Hawking: el club de los fuertes.
 
P. Propone que nos hagamos más ecológicos y menos exigentes con nosotros mismos, los demás y  el mundo ¿Cómo se logra?
R. Lo que nosotros aprendemos tiene que ver mucho con la ecología, porque se trata de dejar de exigir como locos -a nosotros mismos y a nuestro entorno- cada vez más cosas: materiales e inmateriales. Esta locura generalizada nos mete una presión insoportable a nosotros y al planeta.
Se trata de saber estar con poco cuando las circunstancias lo requieren; tener menos cosas y también menos cualidades personales y sentirse bien. Sin duda, ha llegado la hora de relajarse y disfrutar de ser dulcemente imperfecto. De hecho, nunca salvaremos el planeta, nunca seremos realmente ecológicos si no hacemos primero una renuncia mental sobre nosotros mismos. No es necesario destacar ni ser una persona excepcional. La competencia personal, no soportar ser menos que el vecino, es lo que nos lleva al consumo irracional.

EFE reportajes | Cromos.com.co

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